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viernes, 27 de noviembre de 2015

Mi amigo Jualian

Hace un par de años me cruce con unos mochileros dentro de la ciudad, necesitaba hacer parte de mi documental y tuve que ser parte de ellos, de tal forma que pudiera conocer su estilo de vida, sus ideologías y sus maneras de viajar. En definitiva ellos son un mundo aparte, con libertad, capaces de arriesgarse, desprendidos de lo material; solo les importa saber comunicarse con las personas, siendo humildes, compartiendo lo que tienen.
En mi larga espera por encontrar el pase para una entrevista, comprendí, que ellos no son un objeto diferente al que se tiene que grabar, es por esto que siempre se negaban. Ellos consideran tener una vida normal, sin darle las explicaciones a nadie, ya que son totalmente iguales a todos nosotros; la convivencia con ellos me llevo a conocer su desprendimiento por la búsqueda de ellos mismos. Para ellos los viajes son considerados como el ritmo de vida para el cual nacieron, sin duda antes de la decisión, cada uno tuvo una barrera que romper, como las personas en contra, el hecho de dejar a la familia y amigos, el lugar dónde siempre vivieron. Esto no fue imposible para Julian, el mochilero que me encontré bajando la callecita Belén, admirando la estructura que esta tiene.

Julian procedía de algún lugar muy dentro de Perú, desde los 18 años que viene viajando el mundo, no se ha ido por todos lados, pero si por los mejores rincones. Él es de las personas que consideran ir a lo diferente, los lugares que visitan los típicos turistas pueden ser buenos, pero no tienen lo que de verdad necesita conocer y eso solo se logra sobrellevando a las personas netas del lugar, me dijo Julian. Después de conocernos un poco más, le comente mi idea y él logro ver el cansancio dentro de mi quizás y accedió a darme una entrevista, se dio la oportunidad de mi ser mi personaje, en el fondo a él no le interesaba si lo veían o no, simplemente le parecía buena la idea y quiso ayudarme con las mejores intenciones. Lo seguí durante unos días, compartimos cosas, me dejó claro que el dinero no importa en ninguna circunstancia, el podía hacer su vida buscándose algún trabajo o alguna casa para poder vivir, pero no tenía un día en el que no tuviera nada porque de alguna manera su fe lo ayudaba a creer en los demás. 


Tenía de vez en cuando un contacto con su familia, era muy raro que vaya a un teléfono público y que los llamará, pues este era como una especie de personas que vivía del mundo, no necesitaba llamar ni pedir nada, porque era lo autosuficiente para poder estar bien. Una de otra vez supo lo que era el amor, pero en una vida así lo que te conviene es enamorarte de la vida misma, ya que las personas, si vives así, no son capaces de tomarte enserio y si tienen el mismo ritmo mochilero por ahí sueñan lugares diferentes. No hay duda que el mejor amigo de Julian solo era un perro, lo seguía todo el tiempo, aunque el no tuviera que darle, era un perro que se lo había conseguido de calle y solo fue necesario un afecto de cariño para que este se quedará para siempre, aunque bueno no era para siempre, porque Julian en cualquier momento iba tomar otro rumbo y pues ahí solo quedaba dejarlo y llevarse el recuerdo de su grata compañía. 

Un vino marco mi amistad con Julian, interés o no de su parte o  la mía, quedaron de lado, fui su amiga por unos días, tiempo suficiente cuando las personas son sinceras. Cuando intente buscarlo Julian se había ido, tenía que seguir su ruta sin destino a dónde su espíritu le dijera vamos; sé que el fondo me quede como uno de los recuerdos del lugar, puede que sea muchos tantos de sus recuerdos, pero al final de cuentas se que estaré y para mi solo importa el hecho de que en mi experiencia por conocerlo, aprendí que la vida no se basa de lo material, ni de las personas de tu alrededor, siempre tienes que tener la sed de conocer más, esto te dará el privilegio de estar abierto a nuevas oportunidades y situaciones que te pueden llevar más allá de un simple acá tengo esto. Al final de la vida lo que tienes no es lo que importa, lo que disfrutaste y viviste es lo que si lograrás llevar.


lunes, 23 de noviembre de 2015

¡Viajar para escribir ... Escribir viajando!

Casualmente a todas las personas nos encanta recordar, ya sea lugares, personas, situaciones, fechas, etc. lo que fuere pero siempre se queda en nuestra mente. Todo eso con forme sigue la vida de cada uno, todos estamos dispuestos a recordar, ya que nos pasamos la vida contando nuestras experiencias, nuestra historia de vida y claro está, para esto necesitamos de los recuerdos, para formar nuestra propia historia. 

Escribir se ha vuelto el pasatiempo de todos, de alguna manera es como un desfogue ante lo que uno pasa y bueno lo escribe para leerlo en un tiempo o porque simplemente en algún momento de su vida tiene como reto formar su propio libro, un libro exclusivo de lo que vivió con sus propias expectativas y sus anhelos, todos logrados con algunas crisis en el camino, pero de eso se trata, de lo contrario no sería vida. Por otro lado escribir no es algo de ahora, al contrario es una actividad que viene marcando la historia de cada lugar. Si nadie hubiera escrito nada, hoy en día no podríamos tener registro alguno del pasado. Por esta razón escribir ya es fundamental y sobre todo si se trata de viajar, ya que cada viaje es una aventura diferente, por tanto se mantiene algo de cada lugar.

Es en este apasionante estilo de vida de viajar, dónde un Libro de Viaje se vuelve indispensable a dónde vayamos. Ya que este es una manera de conservar los recuerdos, ya sea como información, como consejos para otras personas que vayan al mismo lugar o para escribir tu libro de aventuras viajando. Y es que conservar las cosas más mínimas de cada lugar te ayuda a diferencias la variedad y costumbres que hay en cada uno. El libro de viaje sirve para conservar esas insignificantes cosas y pequeños momentos que cada uno han tenido y le da su propio significado. No hay nada mejor que recordar la aventura con un poco de papel y tinta.

Depende de ti sí prefieres guardar hasta las envolturas. En mi caso considero que hasta los boletos de cada bus son tan importantes que tienen su propio espacio en las hojas de mi libro, también mantengo guardado envolturas de golosinas que no existen dentro de nuestro país o simplemente me parecieron impresionantes, ya seo por su nombre o estilo. Y lo más indispensable que considero guardar son las fotografías, con la gente nueva, lugares, comidas, etc. De vez en cuando durante el viaje también se te ocurren frases, porque no considerar escribirlas, sí salen de momentos inspiradores y sobre todo son propias, después de todo en cualquier momento se van a compartir.


El impacto del libro de viaje, ha tenido una gran evolución y es que hoy en día esta al alcance de todos, pero cada persona ha considerado plasmar su estilo según sus preferencias y acorde a su comodidad. Existe el típico libro al que uno le pone su propia caratula y es a base de tinta y papel. Este fue seguido de los libros de mapas, el dibujo de un mapa, en dónde las letras fueron sustituidas por estilos de dibujo, este cuenta la aventura de acuerdo a los lugares y mencionando el recorrido. Esta nueva innovación ha tenido lugar en las redes como Pinterest, se puede observar la aventura de cada viajero. Después de un tiempo la tinta y el papel fueron sustituidos por las tabletas, celulares u ordenadores, la tecnología es el arma actualizada, hoy en día las personas comparten su experiencia a través de internet, pues es un placer que los puedan leer, ya sea en blogs o redes sociales. Como por ejemplo este espacio, que es un blog en el cual se intenta compartir la experiencia de viajar y está al alcance de todas las personas interesadas.

Ahora lo sabes, si vas a viajar no olvides de llevar tu libro de viajes. Tu aventura necesita ser compartida, depende de ti para persuadir e invitar a las personas al estilo de los viajes. Todos necesitamos tomar nuevos aires, ya sea por salud o simplemente por la intriga de ir más allá de lo que vivimos.

viernes, 13 de noviembre de 2015

En cual era me quedo, ¿La de antes o la de hoy?

Todos los días escucho a mis padres y abuelos decir que antes las horas duraban más. Entonces yo me preguntó, es posible que esto pueda ocurrir, pues es que de la época dónde yo vengo y que es la misma de la que vienen muchos jóvenes universitarios ahora, la niñez aún se la vivía en las calles, con personas de carne y hueso, siguiendo el juego que estuviera de moda; comparada a la niñez de hoy en día, esta solo es a través de una pantalla, de manera individual. Se está volviendo poco común ver a niños jugando en algún parque o a jóvenes sentarse a conversar entre ellos, sobre todo en los países más desarrollados. 
Existan más las probabilidades de que salgas una tarde y te encuentres con varias personas en el camino, que han dejado de mirar al cielo o a la calle, por mirar hoy en día una pantalla en su celular, Tablet o lo que fuere. Es increíble como chicos, grandes y adultos la pasan más interactuando con pantallas, que con personas de verdad. Se ha vuelto mucho más fácil enterarte la vida de la otra persona, porque la sigues en sus redes sociales, que llamarla por teléfono para que te cuente como le va. 
Y es que tal vez tengan razón las personas que hablan del tiempo; sí pasa más rápido, pero porque simplemente ya no sentimos en la hora que nos encontramos, estamos más que antes sentados en frente de un ordenador armando informes o haciendo otras cosas, tanto así que el tiempo se nos fue y es un día más al cual no pudimos disfrutar el 100%. Nuestros trabajos y estudios nos exigen estar más actualizados por un tema de alcance y bombardeo de información, sin embargo no considero que lo sea todo. Necesitamos tener tiempo para DISFRUTAR, palabra que desaparece poco a poco del vocablo de la humanidad.
Creemos que disfrutamos de nuestra vida, pero no nos damos cuenta que actuamos siendo esclavos de la tecnología. Cabe resaltar que no voy en contra de ella, al contrario estoy a favor de todo el avance que ha traído a países como el nuestro, es una manera de conectarse, sirve para los trabajos, saber de la familia que no reside con notros, informarnos de lo que pasa en todo el mundo y un sinfín de cosas positivas que esta trae. Pero, y aquí es en dónde me gustaría que las personas piensen un poco de como éramos antes y lo que es ahora el mundo, la tecnología también nos ha vuelto personas solitarias, aunque suene ilógico y la venta de la red social nos diga que tenemos un millón de amigos, pues de toda esta lista solo conoces a 10, los demás están virtualmente como tus amigos, no los conoces más que en sus fotos y por alguna u otra palabra que cruzaste con ellos en algún momento. En momentos en los que nos hemos ido a disfrutar de algún lugar, nos hemos pasado más tomando fotos con el celular para compartirlo en las redes sociales, que lo que hubiéramos podido disfrutar plenamente de la vista que este tenía, parece que las personas disfrutan más de las cosas cuando están en una pantalla digital. 

Insisto la tecnología no es mala, pero creo que necesitamos saber usarla, tener conciencia y valor por lo que está a nuestro alrededor, puede que esa persona del costado no esté más y nos perdimos el disfrutar con ella, por estar jugando socialmente. Los paisajes cambian, atrevámonos a verlos tal cual ahora, sin la necesidad de compartirlo, total las personas virtuales habrán visitados otros. Interactuemos realmente con las personas, el hacerlo nos dará la oportunidad de conocer otras ideas, mundos culturas.